lunes, 7 de julio de 2008

McEnroe cree que la final fue el "mejor partido" que ha visto nunca

John McEnroe y Björn Borg, que en 1981 protagonizaron una final de Wimbledon comparable a la que disputaron ayer Rafael Nadal y Roger Federer, presenciaron el encuentro, al que McEnroe calificó como el "mejor partido" que ha visto nunca y en el que se cumplió la predicción de Borg de que Nadal saldría ganador.


McEnroe, que ejerció de comentarista para la cadena estadounidense NBC, dijo: "Creo que he presenciado el partido más grande que he visto nunca. El drama, la calidad y la forma en la que terminó cuando parecía que no era posible que se jugara más tenis fue algo extraordinario. Estoy muy contento de haber podido ser una parte de ello, aunque sea de forma pequeña", afirmó.

En la final de 1981, el tenista estadounidense arrebató a Borg el que habría sido el sexto título consecutivo del sueco en Wimbledon, en un duelo histórico que ayer muchos compararon con el encuentro de cuatro horas y 48 minutos entre el español y el pentacampeón suizo. Borg, quien presenció todos los juegos desde la Royal Box, incluyendo el intenso "tie-break" del cuarto set, que probablemente le trajo recuerdos del desempate de cuarta manga en el que se impuso a McEnroe en el mismo césped en 1980, predijo el pasado agosto que el mallorquín sería el vencedor de la final de este año.

"Si tuviera que elegir un ganador para el Wimbledon de 2008, elegiría a Nadal. Creo que realmente está preparado para ganar Wimbledon. Está mejorando cada año, sabe que ahora puede jugar en hierba y sabe que puede ganar en Wimbledon. Es un gran jugador y una gran persona", aseguró el sueco en el torneo de campeones de Blackrock, que disputó en el Algarve portugués. Borg y McEnroe revivirán el duelo con el que hicieron historia en el torneo inglés el próximo octubre, cuando el circuito de Blackrock llegue a Budapest.

Fotos de la final de Wimbledon





Final de Wimbledon

Creo sin lugar a equivocarme que vi el mejor partido de la historia del tenis, un par de moustros que dejaron todo en la cancha. Dos de los mas grandes deportistas de nuestras épocas se fundieron en una batalla de casi 5 horas, nunca ninguno bajo los brazos, hace tiempo que no sentía lo que sentí viendo un partido de ningún deporte al borde de la silla las casi 5 horas y como siempre el deporte es tan injusto a veces yo creo que tenían que parar y repartirse el titulo era lo mas justo pero así es el deporte. Les dejo un artículo del diario MARCA de España:

Nadal gana la 'guerra' de sucesión

La historia está hecha para que algunos hombres la cambien. Manolo Santana fue pionero en 1966 y Rafa Nadal ejerció de sucesor 42 años después en el All England Club, la catedral del tenis. Hasta hoy allí reinaba un suizo llamado Roger Federer que parecía invencible, un extraterrestre con raqueta. Lo siguió siendo hasta la última bola de una final memorable, que duró casi cinco horas y que se vio retrasada e interrumpida dos veces por la lluvia. Jugaban dos campeones pero sólo podía ganar uno antes de que anocheciese en la final más larga de todo el torneo. 6-4,6-4, 6-7, 6-7 y 9-7 para Míster Nadal, el nuevo rey de Wimbledon.

El guión de la final que se había preparado Federer saltó por los aires en el tercer juego. Nadal logró el break y, desde ese momento, confirmó que no estaba dispuesto a perder por tercera vez una final de Wimbledon. El español comenzó a mover al pentacampeón suizo, que se sentía protegido con su volea perfecta en la red pero resultaba vulnerable con el revés. Las decisiones que tomaba el suizo en la pista no eran tan correctas como siempre, ni siquiera cuando pedía el ojo de halcón. No parecía el día de Federer, que dejó pasar casi todas las oportunidades que tuvo para romper el servicio de su rival y eso le costó la final. La primera nada más perder el suyo, y la siguiente en el juego clave de la primera manga con 5-4 en el marcador. El suizo dejó pasar dos bolas de break y acabó perdiendo el primer set, algo que nunca le había sucedido ante Nadal en una final de Wimbledon.

El contratiempo pareció reactivar a Federer, que empezó a sacar mejor y a ganar su servicio con facilidad. Incluso se quitó la espina del primer set con un break (el único del partido) en el arranque del segundo set que hacía vislumbrar un empate antes del inicio del tercero. Sin embargo, con 4-2 en el marcador, apareció el gran Nadal para darle la vuelta al partido y poner el trofeo más cerca de su silla. Dos breaks para el balear y mismo escenario que en el primer set, con Federer desaprovechando de nuevo la oportunidad de salvar el set.

Federer resucita con la lluvia

Al suizo le quedaba por delante escalar el Everest si quería ser campeón por sexto año consecutivo. Necesitaba su mejor tenis y una sobredosis de moral para lograrlo ante un Nadal que parecía intocable. Otras cuatro bolas de break salvadas con 2-1 y 3-2 desquiciaron a Federer, que estuvo a punto de hundirse definitivamente en el séptimo juego del tercer set. Pero Federer es mucho Federer y tiró de orgullo para levantar tres bolas de break que le condenaban a la derrota con 3-3 en el marcardor.

Superado el mal trago se colocó con 5-4 a su favor antes de que la lluvia, siempre invitada de honor en el All England Club y que ya había retrasado el comienzo del partido, interrumpiese de nuevo la final durante una hora eterna. Nadal tenía el título a su alcance pero la ceremonia de sucesión debía esperar porque delante estaba Federer, que si ha ganado cinco veces Wimbledon será por algo.

Con la final perdida se recuperó y se apuntó el tercer y el cuarto set en dos dramáticos tie-breaks que prolongaron el desenlace de uno de los grandes partidos de la historia del tenis hasta la eternidad.


Quinto set dramático

Lo que se vivió en el último set de la final fue sencillamente increíble. Con 2-2 en el marcador vuelve la lluvia y otra vez jugadores a vestuarios, con el riesgo de que el partido no pudiese concluir este domingo por falta de luz. Finalmente, el tiempo fue benévolo y respetó el desenlace de una jornada histórica para el tenis.

Federer y Nadal no hicieron concesiones y ganaron sus servicios religiosamente, con más dificultades para Federer que para Nadal. Como no había tie-break hubo que llegar hasta el decimosexto juego para conocer al campeón. Un break con 7-7 en el marcador puso al tenista español a las puertas de la gloria en la hierba de Londres.

Puntos dramáticos, deuce, punto de partido para Nadal, Federer que agota su última vida, ventaja para el español y último peloteo que acaba con un golpe de Federer en la red y con Nadal tirado en el suelo. La guerra de sucesión en Wimbledon había terminado.

sábado, 5 de julio de 2008

El Temido Min-Check-Raise

por: Aaron Bartley


Hay dos movidas potencialmente horrorosas que se pueden hacer en No-Limit Hold ‘em: jugar fuera de posición con una mano marginal, correteando proyectos sin las correctas probabilidades, o jugar demasiado fuerte (o demasiado débil) las nuts. Todas estas son jugadas horrorosas. Pero en mi opinión, la jugada más terrible que puedes hacer, y que lamentablemente veo muy a menudo, es el min-check-raise (apuesta mínima-pasar-subir).
Jamás he visto a alguien utilizar esta jugada correctamente. De hecho, no creo que sea posible utilizarla correctamente. Si tú haces un min-check-raise en una mano significa una de dos cosas: o tienes una mano increíblemente fuerte y no quieres asustar a tus oponentes, o tienes un proyecto pero no tienes ni idea de cómo jugarlo.
Al primer caso, casi puedo dejarlo pasar, si tienes las nuts absolutas y simplemente intentas extraer la cantidad mínima de dinero de tus oponentes con una apuesta tan pequeña que se van a ver obligados a pagártela. La otra cara de la moneda de esta movida es que si uno de tus oponentes tiene una mano que considera fuerte, ¿no te pagaría una apuesta grande? Puedes creer que estás haciendo juego lento, pero lo estás haciendo mal. Mientras que aquí puedes ganar una apuesta extra haciendo un min-check-raise aquí, la mayoría del tiempo estás perdiéndote de ganar más fichas en las últimas etapas de la mano por no ser un poco más creativo con tu juego.
El segundo caso que menciono, es el que realmente me parece absurdo. Tienes un proyecto y crees que vas a conseguir algo haciendo un min-check-raising. Yo pienso que estos jugadores creen que están haciendo un semi-farol, pero están un poco confundidos. La razón para hacer un semi-farol es llevarse el bote en ese momento, (con la posibilidad de ligar la mejor mano luego si es que un oponente te paga), pero si haces un min-check-raise en esa posición, tu oponente paga y está comprometido al bote, no hay manera de que se vaya al mazo con cualquier mano más alta que 8-alto.
Esta misma situación ocurrió recientemente mientras yo jugaba un torneo. Yo estaba en posición media con K-6 de pique y otro jugador cojeado al bote. Yo hago una apuesta del tamaño del bote con la intención de robármelo. Si lo peor sucediera y alguien me pagara, yo sabía que probablemente estarían fuera de posición durante la mano. Como lo esperaba, todo el mundo se fue al mazo, excepto, por supuesto el que cojeó al principio.
El flop llegó A-8-8 con dos diamantes. Un desastre completo para mí, yo sólo tenía K-alto. No hay razón para creer que yo tenía otra cosa más que la peor mano, así que tenía que tener mucho cuidado. Mi oponente pasó la mano y ya que no había manera que yo pudiera ganar esta mano, fuimos al showdown, yo aposté sólo un poco más de la mitad del bote en un intento de llevármelo. Mi oponente respondió haciéndome un min-check-raise. Mmm? A este punto del juego yo tengo dos opciones: me voy ileso de la mano o le pago para ver lo que va a hacer en el turn. Él simplemente podría tener un monstruo en sus manos o podría tener un proyecto a color, el turn me daría la información que yo necesitaba. Y ya que no dañaría mi estaca averiguarlo, decidí pagarle.
El turn no trajo nada. Si el saliera apostando seguramente tenía una mano fuerte porque no había razón para que él hiciera un farol una vez que yo le había pagado su subida en el flop. El pasó. Había una mínima posibilidad de que estuviera jugando su mano muy astutamente, pero no me parecía posible.
Los jugadores que hacen min-check-raise, quieren proteger su mano, o agregarle valor, y generalmente comienzan apostando en la próxima carta. Al pasar, me mostró que probablemente tendría el proyecto de color, así que decidí apostar la mitad de mi estaca entera. Esto le demostró que yo no iba a irme al mazo con nada y que la única forma en la que él podría subir sería si tuviera muchísima confianza de que su mano fuera la mejor. Yo había subido antes del flop, pagado su subida en el flop, y apostado en el turn, lo que le demostraba que yo tenía una mano muy fuerte. Su min-check-raise le fue en contra y se vio forzado a irse al mazo porque el precio no le valía la jugada.
Este jugador perdió muchísimas fichas porque intentó ser muy vivo haciendo un min-check-raise. Aprende de su error y evita caer en la trampa del temido min-check-raise.

miércoles, 2 de julio de 2008

Final de Libertadores

Estimados Amigos:
Me he enterado de un festejo en la Victor Emilio Estrada por el triunfo del Fluminense a la Liga de Quito el día Miércoles luego del partido.

Espero que este mail pase de ustedes a más personas, la idea es llenar la Victor no solo de Barcelonistas (victimas de los insultos y agravios de los hinchas de la Liga, y de todo Quito en general... o a quien no le dolio q griten despues del partido todo el estadio 'a guayas x el culo, a guayas x el culo... bueno a mi si) sino también de Emeleccistas que estén a favor de GUAYAS y de GUAYAQUIL, no como ciertos elementos que se regalaron hace algunos partidos atrás y han entregado el culo a los liguistas olvidando acaso ese 7-0, q pensaria su equipo si cobrara vida y los viera alentando a otro q no sea el.

Q juegan lindo, q juegan hermoso, q son los harlem globertrotters del futbol, q los paz son una maravilla y un poco de huevadas mas podran decir estos serranos maricones... Q se lo merecen?? Tal vez, pero me vale verga.
Yo amo a mi equipo y deseo q el sea el 1ro en ganar la copa, eso es el futbol, el amor y la pasion x tu equipo, x querer q el sea el 1ro en todo y no estar alentando a otros x noveleros y estar disfrutando triunfos ajenos, q no nos pertenecen, o acaso todos los pendejos de aki de guayaquil q apoyan a liga creen q los serranos van a venir aca a compartir la copa y celebrar con uds??? NO SEAN PENDEJOS!!! Nos la van a restregar en la cara, A TODOS.

Para los que digan que soy sufridor.. si soy sufridor y Q CHUCHA y sé que en esta Ciudad hay muchos igual q yo y piensan como yo asi q espero verlos el miércoles en la Victor.

Yo soy ecuatoriano cuando juega la selección y no liga. Y antes q nada, primero soy BARCELONISTA..

vamos FLU!!
LOS ESPERO EL MIERCOLES

lunes, 30 de junio de 2008

Be Kind Rewind, la nueva pelicula de Michel Gondry (Eternal Sunshine)


«Ame el cine, ¡rebobine!». Quien haya vivido la era de esplendor —por otra parte, no tan extensa como puede parecer echando la vista atrás— del formato videocassette, recordará con cariño esta máxima, impresa en infinidad de cintas para instar a los usuarios a devolver las películas en el mismo estado impoluto en el que se las llevaban a casa, a fin de que los temibles cabezales, diferentes en cada reproductor, no estropearan la preciosa cinta, material condenado al deterioro y la destrucción con el paso del tiempo. Aquella frase, hoy olvidada, puede ser el mejor equivalente al título original de lo nuevo de Michel Gondry, “Be kind, rewind”, traducido en nuestro país como “Rebobine, por favor”, todo un canto a un pasado analógico y pretérito que se convierte en salutación casi surrealista a un futuro ineludible.

El señor Fletcher (Danny Glover) es el orgulloso dueño de uno de los pocos videoclubes de VHS que quedan en una ciudad asediada por el acoso de las grandes superficies rendidas a las virtudes de un nuevo mundo digital presidido por el DVD. Cuando se ausenta unos días por motivos personales, deja el negocio en manos de Mike (Mos Def), joven del que se ha hecho cargo desde que era un niño, casi un hijo para él. Todo va bien hasta que el mejor amigo del muchacho, Jerry (Jack Black) queda magnetizado al intentar sabotear una central eléctrica que, según él, le está derritiendo el cerebro; sin quererlo, borra todas las cintas del local. La solución de la pareja es tan peculiar como descacharrante: elaborar remakes caseros —«asuecados», afirman, un término que entroncaría de manera natural con aquello que se dio en llamar landismo— con la esperanza de que los clientes no se percaten del cambio. Lo que no se puede reprochar a Gondry, necesaria figura en el panorama cinematográfico actual, es que le falte imaginación.

Evidentemente, estamos ante un film que se disfrutará mucho más por parte de aquellos que hayan crecido con los títulos que se homenajean mediante los inocentes plagios de la pareja protagonista, pero el planteamiento del realizador, a caballo entre el absurdo y la pantomima irreverente, regala un aluvión visual tan poderoso como irresistible, que hace las delicias de una platea entregada a descubrir cuál será la siguiente ocurrencia de estos imposibles Ed Wood forzosos del siglo XXI. La recreación de las escenas más emblemáticas de clásicos pasados y modernos es tan hilarante como pretendidamente modesta, máxime cuando entra en juego la participación de un vecindario fascinado con las revisitaciones que los dependientes realizan en las calles de un suburbio amenazado —¿condenado?— a una "evolución" forzosa que simbolizaría, si no fuese tan evidente, los cambios imparables del mundo en que todos vivimos. La principal traba que encuentra “Rebobine, por favor” es la incontrolable tendencia al exceso por parte del director, una vorágine colorista que no da un respiro al espectador, en más de una ocasión incapaz de asimilar todo lo que propone la pantalla, inagotable catálogo de imágenes reconocibles que viven en el subconsciente colectivo filtradas por el sincero ojo de alguien que, después de un buen puñado de largometrajes tras las cámaras, adolece aún en determinadas ocasiones de no diferenciar del todo el ritmo, obligadamente más pausado, que ha de imprimir a un metraje de casi dos horas frente a un spot o un videoclip musical —donde es maestro absoluto—.

El señor Fletcher (Danny Glover) es el orgulloso dueño de uno de los pocos videoclubes de VHS que quedan en una ciudad asediada por el acoso de las grandes superficies rendidas a las virtudes de un nuevo mundo digital presidido por el DVD. Cuando se ausenta unos días por motivos personales, deja el negocio en manos de Mike (Mos Def), joven del que se ha hecho cargo desde que era un niño, casi un hijo para él. Todo va bien hasta que el mejor amigo del muchacho, Jerry (Jack Black) queda magnetizado al intentar sabotear una central eléctrica que, según él, le está derritiendo el cerebro; sin quererlo, borra todas las cintas del local. La solución de la pareja es tan peculiar como descacharrante: elaborar remakes caseros —«asuecados», afirman, un término que entroncaría de manera natural con aquello que se dio en llamar landismo— con la esperanza de que los clientes no se percaten del cambio. Lo que no se puede reprochar a Gondry, necesaria figura en el panorama cinematográfico actual, es que le falte imaginación.

Evidentemente, estamos ante un film que se disfrutará mucho más por parte de aquellos que hayan crecido con los títulos que se homenajean mediante los inocentes plagios de la pareja protagonista, pero el planteamiento del realizador, a caballo entre el absurdo y la pantomima irreverente, regala un aluvión visual tan poderoso como irresistible, que hace las delicias de una platea entregada a descubrir cuál será la siguiente ocurrencia de estos imposibles Ed Wood forzosos del siglo XXI. La recreación de las escenas más emblemáticas de clásicos pasados y modernos es tan hilarante como pretendidamente modesta, máxime cuando entra en juego la participación de un vecindario fascinado con las revisitaciones que los dependientes realizan en las calles de un suburbio amenazado —¿condenado?— a una "evolución" forzosa que simbolizaría, si no fuese tan evidente, los cambios imparables del mundo en que todos vivimos. La principal traba que encuentra “Rebobine, por favor” es la incontrolable tendencia al exceso por parte del director, una vorágine colorista que no da un respiro al espectador, en más de una ocasión incapaz de asimilar todo lo que propone la pantalla, inagotable catálogo de imágenes reconocibles que viven en el subconsciente colectivo filtradas por el sincero ojo de alguien que, después de un buen puñado de largometrajes tras las cámaras, adolece aún en determinadas ocasiones de no diferenciar del todo el ritmo, obligadamente más pausado, que ha de imprimir a un metraje de casi dos horas frente a un spot o un videoclip musical —donde es maestro absoluto—.


miércoles, 25 de junio de 2008

Marat Safin da la primera gran sorpresa de Wimbledon

Novak Djokovic tenía puestas muchas esperanzas en este torneo de Wimbledon, en el que el año pasado alcanzó las semifinales. Se especulaba incluso con que el serbio pudiera alcanzar el segundo puesto del ranking ATP, pero cayó en segunda ronda a manos de un gran Safin, que jugó como antaño y se supo beneficiar de los errores de su rival para dar la gran sorpresa del torneo hasta la fecha.


Novak Djokovic, tercer cabeza de serie del torneo, cayó derrotado ante Marat Safin por un marcador global de 6-4, 7-6(3) y 6-2 tras dos horas de juego.


El partido comenzó con ambos tenistas estudiándose sobre el verde de la Pista Central. El viento parecía incomodar al tenista al servicio y Safin, con dos breaks a favor y uno en contra, parecía ser el que mejor se adaptaba a la situación. El Ruso se mostró cómodo sobre el tapete, muy bien de piernas y golpeando muy potente; Djokovic, por su parte, cometió muchos errores no forzados y su gesto era negativo. El primer set caería del lado de Safin con un parcial de 6-4.

Ganar el primer set le dio alas al ruso para seguir con la misma táctica en el segundo. Golpes planos, buenos restos y a esperar el momento. Tuvo dos bolas de break, pero Djokovic recurrió al servicio en esos instantes. El set tuvo que decidirse en la muerte súbita, donde Safin se apuntó la segunda manga con un parcial de 7-3, dejando al Serbio al borde de la eliminación.

Safin se vino arriba mientras Djokovic se hundía. En el primer descanso en la silla tras la reanudación, el ruso ya iba 3-0 por delante en el luminoso. El ex número uno del mundo se dedicó entonces a especular, a administrar la renta y espoleado por un público ávido de sorpresas, cerró el partido con mucha autoridad, al resto, y con un último parcial de 6-2.

Christian Trepaud C.

martes, 24 de junio de 2008

Algunas fotos de Wimbledon 2008





Mostaza quiere a Gracián y a Luchetti

Según una nota del Diario La Nación de Argentina, Mostaza Merlo técnico de Barcelona a solicitado la contratación de Leandro Gracian y Cristian Luchetti para la segunda etapa del torneo, a continuación el artículo:


GUAYAQUIL, Ecuador .- El mediocampista de Boca Leandro Gracián y el arquero de Banfield Christian Luchetti están en el mira de Barcelona de Ecuador, tras ser solicitados por el entrenador argentino Reinaldo Merlo.

En Barcelona se va a producir un recambio de jugadores extranjeros y entre ellos están los argentinos Marcos Mondaini, Gastón Sessa, Rolando Zárate y Marcelo Delgado.

Zárate, ex Vélez y River, es casi seguro que no continuará en Barcelona ya que jugó poco y por ello Merlo solicitió a Gracián, quien no continuaría en Boca, señaló el sitio de internet Ecuagol.

Sessa (ex arquero de Rosario Central, Racing, River y Vélez) también se irá de Barcelona y Luchetti podría ser su reemplazante, aunque también está en la mira el colombiano Oscar Córdoba, ex Boca.

Federer: "En Wimbledon, sobre hierba, me siento el favorito"

Todo a punto en Wimbledon. Las pistas de entrenamiento de Aorangi Park estaban a rebosar ayer. Desde las 10 de la mañana se repetían los turnos de los tenistas para ultimar los últimos detalles a 24 horas de empezar el torneo. Roger Federer, el campeón de las últimas cinco ediciones, como es tradición, se encargará de abrir hoy (14.00, Canal+) el programa en la remozada pista central, que este año ha recuperado el voladizo fijo antes de instalar el techo retráctil que se estrenará en el 2009 y que permitirá jugar también cuando llueva.
Ayer el número uno del mundo ofreció la habitual rueda de prensa reservada el domingo a los campeones. Su rostro no tenía nada que ver con el que hace unas semanas abandonó la pista central de Roland Garros. En Wimbledon Federer aún se siente el favorito. Las razones son evidentes: cinco títulos y 35 victorias consecutivas sobre las pistas de hierba del All England Tennis Club de Londres. Un récord que comparte con el sueco Bjorn Borg y que hoy romperá si gana al eslovaco Dominik Hrbaty, su primer rival en la presente edición.

UN CAMPEÓN MOTIVADO
"En Wimbledon me siento el favorito. Sobre hierba todo juega a mi favor. Puedo ejecutar mis golpes como me gusta. Hace mucho que no pierdo en hierba y eso me da una gran confianza, pero hay otros jugadores dispuestos a retarme aquí. Eso me motiva. Este Wimbledon será muy interesante", valoró confiado el pentacampeón del torneo. Entre esos jugadores que cree que van a plantarle cara, destacó a Andy Roddick, Lleyton Hewitt, Novak Djokovic, David Nalbandián, Andy Murray y, de forma especial, a Rafael Nadal, que debutará mañana y al que nombró al menos en una docena de ocasiones, consciente de que será su gran rival.
Su último triunfo en Queen's no le sorprendió nada. "Rafa lleva una gran racha y ya había demostrado sus progresos en hierba. He jugado dos finales de Wimbledon contra él y sé lo fuerte que es", destacó.

LA OPINIÓN DE BORG
Menos gracia le hizo que le preguntaran por la opinión de Borg, que lo ha colocado este año como el tercer favorito por detrás de Nadal y Djokovic y ha llegado a decir que si pierde en Wimbledon puede ser el principio del fin del suizo. "Decepcionado, no, pero sorprendido, sí. Las cosas cambian de un año para otro. Le ponen muchos micros en la boca y un día es más crítico y el otro más positivo. Pero su opinión no me afecta". Federer tiene claro que en Wimbledon comienza lo importante después de un inicio de temporada decepcionante en el que solo ha logrado ganar dos títulos menores (Estoril y Halle). "Ahora llega lo mejor".
El reto es ganar el sexto Wimbledon y acercarse un poco más a los siete títulos del estadounidense Pete Sampras. "Ese es mi objetivo", dijo para aquellos que dudan de él ahora. De momento, en sus zapatillas luce en la parte trasera una copa dorada con el número 5 incrustado en ella y hoy aparecerá en la central con alguna sorpresa más. "No voy a ponerme una falda, aún no soy escocés", bromeó cuando le dijeron que Sharapova estrenará unos pantalones cortos este año.

HIGUERAS ELOGIA A NADAL
Wimbledon es su casa. "Lo primero que hice al llegar aquí fue ir a ver cómo estaba la central", comentó. Aquí ha recuperado su orgullo de número uno. Ayer se fue a entrenar rodeado de cámaras de televisión. En el grupo que le acompañaba no estaba José Higueras. Federer aseguró que cuenta con el extenista español hasta final de temporada, pero este, que acompaña al estadounidense Ginepri, no lo confirmó. "No está claro qué voy a hacer", dijo ayer a este periódico Higueras, quien no ocultó su admiración por Nadal. "En Queen's jugó de forma increíble. Ha mejorado mucho en hierba. Es más agresivo y muy fuerte mentalmente".

lunes, 23 de junio de 2008

Viva La Vida, el nuevo disco de Coldplay


En 1984, Brian Eno ingresó en la órbita de U2 y resultó la mejor inversión para los irlandeses después de la compra de la primera guitarra de The Edge. The Unforgettable Fire escondía serias ambiciones de conquista y un potente ejercicio de rock para estadios. Casi veinticinco años después, Eno vuelve a cruzarse con una banda a punto de dar el gran salto, justo cuando los teatros empiezan a quedar chicos y la histeria pide multitudes. Como otro chiste de la vida circular, es el cuarto disco de Coldplay el encargado de servir en bandeja las posibles conexiones y semejanzas entre discípulos y maestros. En el medio, un incorregible manipulador bajo la sotana de la producción, dueño de una extensa historia de perversiones en nombre del rock entretenido, inteligente y popular. Viva la vida no es la panacea de la evolución, pero resiste los esquemas conocidos a través de curiosos desvíos: Chris Martin suena menos torturado, la épica baja algunos decibeles y Jonny Buckland proclama a su guitarra como el mástil mayor de la nave sensible. Para abonar la leyenda de álbum esencial, la banda londinense eligió ilustrar su nuevo arte de tapa con la pintura del artista francés Eugène Delacroix La libertad guiando al pueblo, un lienzo realizado en 1830 que evoca las barricadas parisinas que pusieron fin al reinado despótico de Carlos X. Aquella revuelta tenía un carácter burgués y representó el acceso de esa clase social al poder, metáfora que alcanza a Coldplay en la pelea por otro tipo de ascenso. La frase de tapa continúa la línea de "grupo europeo fascinado tras su primera gira latinoamericana": representa un homenaje a Frida Kahlo y a uno de sus cuadros, en el que aparece la inscripción "¡Viva la vida!". Despejadas las asociaciones libres, asoma un disco exuberante en la diversidad de orquestaciones, climas cambiantes y efectos de laboratorio. Atrás queda la trilogía básica, repleta de buenas canciones y unos cuantos abusos de fórmula. Como si se tratara de una fastuosa superproducción destinada a perdurar, Viva… arranca con una introducción instrumental: "Life in Technicolor" presenta un crescendo imponente y celestial. Sigue alto con "Cemeteries of London" y sus citas lisérgicas a Pink Floyd y Echo & The Bunnymen. "Lost!", en cambio, es una postal del pasado reciente, un himno que cautivará la telefonía de estadios. Pero todo cambia en "42", un tema de apariencia fúnebre, seguidor del lado B de Abbey Road y su maravillosa ciclotimia. Más extraño aun es "Lovers in Japan/ Reign of Love", la canción por la cual U2 vendería su alma y Eno justifica su participación. La suma de notas mayores crece en "Yes", oscurito y mántrico, tal vez, lo mejor junto al tema "Viva la vida" y su estribillo encantador. La seguidilla final, con "Violet Hill" como anzuelo eficaz, baja la intensidad sin ceder la ambición de toda obra creada para dominar el mundo al menos por los próximos seis meses.

Controla El Pozo


PAUL WASICKA


Uno de los aspectos más críticos de la supervivencia y el triunfo en torneos deep stack es aprender a controlar el tamaño de los botes que juegas. En pocas palabras, tu objetivo debería ser jugar botes grandes cuando tienes manos grandes y botes pequeños cuando no. Si tanto tú como tus oponentes tienen deep stack en un torneo, hay dos elementos vitales a los que prestar atención cuando entras en el bote: el estilo de juego de tus oponentes y la estructura del flop.

Antes de comprometer alguna ficha al bote, debes identificar los tipos de jugadores que probablemente entren contigo en esta mano. Si estás en una mesa suelta, donde tus oponentes están jugando una gran variedad de manos, debes intentar jugar botes más pequeños, a menos que estés en mucha ventaja o, preferiblemente tengas las nuts.

Digamos que estás en una mano con algo así como par de Queens y un jugador que ha estado envuelto en un montón de botes paga tu subida pre-flop. El flop llega con J-9-7, y estás fuera de posición. Debes ser muy cauteloso al apostar aquí porque un jugador loose-agresivo te va a poner a prueba. Yo recomiendo un check-call o check-raise en lugar de poner una apuesta de continuación dándole a tu oponente la oportunidad de hacer una re-subida, o posiblemente, pagarte con la intención de empujarte fuera de la mano más tarde, haciendo una apuesta enorme que no puedas pagar si es que llega una carta peligrosa en el turn o el river (carta que pueda completar la mano de tu oponente).

Tener posición contra este tipo de jugadores te permite controlar el bote con mucho más facilidad, ya que podrás tornar la mesa en su contra y pagar o re-subir apuestas iniciales. Si vuelven con una apuesta por encima tuyo, puedes deshacerte de tu mano y aún así perder muy poco en comparación a lo que la mano podría haberte costado al final de cuentas.

Cuando te enfrentas a un jugador tight en esta misma situación, puedes hacer una apuesta de continuación en el flop, aunque estés jugando fuera de posición porque es mucho menos probable que hagan una movida en contra tuyo sin tener una mano fuerte ellos mismos. Si apuestas y te suben, puedes estar seguro de que tienen algo grande como dos pares, un set, o un buen proyecto.

El otro factor a considerar cuando apuestas es la estructura del flop. ¿Hay un par o cartas del mismo palo? ¿Hay algún proyecto potencial a escalera que necesites considerar? Auque confíes en que tu mano está en la delantera luego del flop, toma un par de segundos para estudiar el board antes de actuar. Piensa cuales son las manos posibles que podrían ganarle a la tuya, y luego intenta determinar si alguno de tus oponentes puede tener cartas que le den razones para pagar tu apuesta.

Digamos que tienes un par de Ases en la manga, y el flop llega 9-8-7 con un proyecto de color en el board. Posiblemente tu estés en la delantera, pero un jugador astuto puede fácilmente ponerte en una situación difícil al hacer un check-raise a tu apuesta de continuación. Si crees que tu oponente conectó con este board, o pueda tener un proyecto grande, piensa en mantener el bote pequeño jugando pasivamente y dejando que él haga las apuestas por ti. Si aparece la escalera o el color, puedes salirte de la mano por un precio más barato y buscar una mejor situación luego. Si el flop es más rudimentario, digamos algo como J-3-2 de diferente palo, puedes apostar sin reservaciones e intentar alimentar el bote lo más posible.

Todos estos conceptos se tornan más fáciles de dominar con el tiempo y la experiencia. Mantén un ojo muy despierto en tus oponentes y en los flops la próxima vez que juegues y desarrolla rápido un sentido para interpretar las diferentes situaciones y, aún más importante, desarrolla un sentido para saber cuando pasar o apostar tu mano. Intenta controlar el tamaño del bote lo mejor posible y tendrás más control sobre tu vida en los torneos.

Controla Tu Entorno


SCOTT FISCHMAN

Todos hemos tenido momentos en los viejos casinos tradicionales, donde nuestros sentidos acaban saturados en un entorno del cual no tenemos control alguno. Desde asientos incómodos al aire acondicionado demasiado fuerte, al jugador sentado a tu lado quien claramente no ha visitado la ducha por mucho tiempo. Jugar poker en vivo puede ser una experiencia poco placentera a veces. Por eso una de las ventajas más grandes de jugar poker online es la posibilidad de controlar tu entorno. Al organizar el entorno en el que juegas al poker de acuerdo a tu gusto, puedes maximizar tu concentración y tomar el siguiente paso a convertirte en campeón.

Entonces, ¿Cómo controlas tu entorno? Comencemos desde el principio. Si usted es un poco como yo, va a ser muy detallista con su entorno de juego. Apaga su teléfono y cualquier programa que utilice para mensajes instantáneos. Aunque esté jugando solamente por diversión, aun debería jugar seriamente (a menos que quiera deshacerse de su banca). En este mismo contexto, asegúrese de apagar el televisor, deja de navegar internet y contestar emails. Se trata de minimizar las distracciones para maximizar la concentración, y uno de los obstáculos más grandes del poker online es la cantidad de mecanismos de ‘postergación’ que tenemos al alcance de la punta de los dedos.

Ahora que está libre de distracciones, acondicione a su agrado las otras variables de la casa. ¿Es la temperatura agradable? Verifíquela. ¿Tiene bebidas a su alcance y una comida pronta en el refrigerador? Verifique. ¿Qué tal música? A mí me agrada tener música en la habitación, pero nada demasiado fuerte o que pueda distraer mi atención (si está cantando, siguiendo la letra de la música, significa que no se está concentrando en el poker)

Entonces, ahora que se ha hecho cargo de todos los periféricos, es hora de ocuparse del juego. Revise todas las opciones del lobby del juego y configure todo a su gusto. La mayoría depende de usted, pero personalmente, yo prefiero dejar las animaciones apagadas y seleccionar “resaltar importe de apuesta”. Para quienes no lo sepan, cuando selecciona “resaltar importe de apuesta” hace que el importe de la apuesta siempre resalte cuando es su turno de actuar. Significa que todo lo que usted debe hacer es ingresar la cantidad que desea apostar en el momento que desea apostarla, y no tener que resaltarlo manualmente o estar manejando el selector. También me gusta seleccionar el entorno de la pantalla a simplemente marrón, especialmente cuando has jugado hasta la mesa final, el entorno azul de la mesa final puede distraer la atención, por lo tanto yo lo apago.

Como he dicho antes, está haciendo todo esto porque es una ventaja, no porque esté obsesionado con el control. Al controlar su entorno, usted se da a sí mismo la chance de maximizar su concentración en el juego y ganar. Esto es sin duda una de las ventajas más grandes que posee el jugador online.

Como Jugar Cartas Mayores


ANDY BLOCH


Para muchos jugadores, nada es más fabuloso que echar in vistazo a las cartas de mano y ver figuras. A-K. K-Q. Q-J. Son todas manos grandes, y a menudo muy jugables, especialmente en posición. Sin embargo, en algunas ocasiones, una mano que parece una obra de arte al comienzo, más adelante en el juego, puede llevar a resultados desastrosos.

El hecho es que las over-cards (cartas mayores que cualquiera de las de la mesa) pueden ser de las más complicadas de jugar bien si no conectan con la mesa. Entonces, ¿Cómo puedes evitar quedar en banca rota cuando no ligas con estas cartas? El secreto es saber cuándo jugarlas y también cuándo mandarlas al mazo.

Digamos que estás en las últimas posiciones, o en las ciegas con cartas mayores y te enfrentas a un jugador que manda todo al medio luego de ver un flop como 8-5-3 de distintos palos. ¿Qué haces? La respuesta es simplemente “Depende”. Pero lo primero es pensar: ¿Qué será posible que tu oponente esté apostando aquí? ¿Par alto? ¿Un par mayor? ¿Un set? La lectura de la mano de tu oponente debería influenciar fuertemente tu decisión porque si él tuviera cualquier otra cosa aparte de un set, podrías tener las probabilidades correctas para pagar.

Y esto me lleva a la siguiente pregunta: ¿Cuánto está apostando? Si al apostar todas sus fichas, su apuesta es de la mitad del bote o menos, creo que debes apostar cualesquiera sean tus cartas mayores, siempre y cuando creas que aún están vivas. Cartas Mayores te dan seis outs potenciales en la mesa, lo que significa que tienes una posibilidad de 3-1 en contra de un par alto si no tienes posibilidades de proyecto de color o escalera. Tus Cartas Mayores podrían incluso estar en ventaja si piensas que tu oponente está apostando todo a su propio proyecto o está haciendo un farol.

En situaciones en las que no te enfrentas a alguien apostando todo, la decisión se torna más difícil porque no sólo debes considerar la apuesta que tu oponente está haciendo, sino que también el tamaño de su posible siguiente apuesta. Si ambos tienen estacas grandes y usted paga en el flop, podrías estar enfrentándote a una apuesta enorme en el turn. En esta situación, yo creo que la movida correcta es mandar tus cartas al mazo y esperar por una situación más favorable.

Otro factor que debe considerarse en este tipo de situaciones es tu posición en relación a tu oponente. Si estás jugando con posición, debes considerar seguir en la mano incluso si no ligas en el flop, especialmente cuando sea barato. Por un lado, pagar una apuesta barata en el flop puede ayudarte a ligar una de tus cartas, dándote lo que posiblemente sea la mejor mano. Y por el otro, estar en posición puede ayudarte a robarte el bote en el turn o el river si tu oponente continúa mostrando fragilidad en esas rondas.

Enfrentarse a esta situación fuera de posición es mucho más riesgoso, ya que tu oponente tiene control de la mano y va estar actuando detrás tuyo ronda. En esta situación es mucho más probable que yo me vaya al mazo con cartas mayores.

Mientras que tu posición puede ser un factor determinante al decidir si continuar o no con tus cartas mayores, la textura de las cartas de la mesa también deben ser consideradas. Es mucho más probable que yo llegue a ver el turn luego de un flop como el mencionado anteriormente (8-5-3 de diferentes palos) que luego de uno más coordinado, como podría ser 9-8-7 o uno que traiga posibilidades de proyectos de color o escalera. ¿Por qué? Porque al menos que mi oponente tenga un par en la manga, es muy probable que él tampoco haya ligado en el flop. Con un flop más coordinado, hay más formas en las que mi oponente puede conectar, y aunque yo ligue una de mis cartas, podría estar persiguiendo un proyecto de mano ya derrotada por un color o escalera.

Si estoy en un bote con varios oponentes, es aún más probable que juegue mis cartas conservadoramente porque hay más manos que podrían potencialmente derrotarme. En el mismo lugar en el que haría una apuesta de continuación en el flop contra un sólo oponente, seguramente decida pasar si me estoy enfrentando a oponentes por el bote ya que no quiero darle a alguien la chance de subir detrás de mí y forzarme a desperdiciar fiches innecesariamente.

Si alguien apuesta y otro jugador paga, yo puedo pagar fácilmente sin haber perdido demasiado. Si, por otro lado, alguien apuesta y todos los demás se van al mazo hasta mi turno, yo puedo determinar si es que quiero irme al mazo, pagar o posiblemente subir en un intento de robarme el bote yo mismo.

Cuando esté todo dicho y hecho, la clave para jugar las cartas exitosamente es evitar enamorarte de mano al comenzar no importa qué bien se vea al principio. Juega tu mano inteligentemente luego del flop y evitarás un resultado desastroso.

El Verdadero Valor de tus Fichas


Bill Edler



Cuando se habla de estrategias de poker, vas a encontrar gente que no hace distinción alguna entre el juego en torneos y el juego en mesas abiertas. De hecho, conozco a algunos grandes jugadores que creen que ambos juegos deben ser jugados igual. Y aunque algunos de ellos han resultado sumamente exitosos con este enfoque, yo estoy completamente en desacuerdo con ellos.

El problema básico es que en el escenario de los torneos, no todas las fichas tienen el mismo valor. En la mayoría de los casos, las fichas que pierdes tienen un valor mucho más alto que las fichas que ganas. Al mismo tiempo que perder una mano por pagar una apuesta con una mano marginal puede costarte, la misma mano en un torneo puede dejarte en la vía. Por la naturaleza misma del juego de torneos, es extremadamente difícil recuperarse de una perdida que debería haberse evitado completamente. Por esta razón, una situación donde podría ser aceptable pagar en un juego de mesa abierta, probablemente debería ser para irse al mazo en un torneo.

Piensa como se aplica esto a la primera mano de un torneo por ejemplo: no te mandarías a cara o cruz y ser eliminado por lo que significa un 50% de chances de duplicar tu estaca. ¿Por qué? Porque duplicar tu estaca, especialmente en las primeras etapas de un torneo, no te duplica el capital. Si eres un jugador ganador, tu meta debería ser ganar el torneo completo, no solamente la primera mano. Si lo miras desde este punto de vista, el potencial limitado de esta ganancia a corto plazo no justifica el riesgo de ser eliminado inmediatamente.

El mismo concepto se mantiene en pie en las últimas etapas de un torneo. Digamos que tengo 50,000 en fichas en las etapas medias y me encuentro en una situación que potencialmente a cara o cruz por 20,000. Obviamente si gano, si gano subo a 70,000 y si pierdo bajo a 30,000. Estoy arriesgando 40% de mi estaca por una ganancia potencial de 20% y la ventaja obtenida por ganar estas fichas extra es casi suficiente para justificar el riesgo de bajar hasta 30,000. Si eso sucede, me abre puesto en una seria desventaja de la cual será muy difícil recuperarme. Hay muchos jugadores que probablemente se larguen igual y tomen el riesgo a cara o cruz. Esta recompensa simplemente no amerita el riesgo.

A pesar de lo que acabo de decir, no estoy diciendo que deberías irte al mazo cada vez que alguien mande su estaca entera al medio. Van a ocurrir un montón situaciones donde el VE (valor esperado) está ahí y te justifica que pagues una apuesta all-in. Digamos que tienes A-K y has determinado que tu oponente tiene un As débil. En esta situación, puedes haber inducido un farol y pagar está justificado. Pero se trata de situaciones en las que puedes estar arriesgándote a una situación de cara o cruz, no te interesa pagar. Aunque es cierto que no siempre puedes evitar situaciones a cara o cruz, creo que lo mejor hacer lo posible para evitar encontrarte en esta situación.

Yo creo que estos ejemplos ilustran claramente la enorme diferencia que existe entre ganar o perder una misma cantidad de fichas. Algunas personal pueden no estar de acuerdo conmigo en situaciones específicas, pero jamás un buen jugador ha estado en desacuerdo con la idea básica. Para mí, el concepto de quelas fichas que puedes perder son mucho más valiosas que las que puedes ganar en situaciones marginales es fundamental en el juego de torneos. Si evitas estas situaciones, te pondrá mucho más cerca de la victoria.

El Robo De Las Ciegas


Allen Cunningham



Las etapas MEDIAS de torneo de poker pueden ser tortuosas y tediosas hasta para el pro más experimentado. El largo trecho hasta el dinero, combinado con una variedad de escenarios, potencialmente riesgosos que puedes encontrarte en el camino, hace muy difícil poder crear una estrategia a prueba de fuego. Pero al mismo tiempo, un aspecto extremadamente importante del juego en la mitad de un torneo, es levantar botes antes del flop.

Si sólo has ligado cartas muertas en los primeros niveles, es posible que tengas tantas fichas como al comienzo, o puedes haber tenido la suerte de duplicar o triplicar temprano. Puedes estar a minutos o a horas de entrar en el dinero, dependiendo del número de participantes, y la pila promedio de fichas puede ser 20, 30 o hasta 40 Ciegas Grandes, basado en la estructura.

De todos modos, no importa cuál sea la situación, es importante que recuerdes que una vez que las ciegas comienzan a representar un porcentaje significante de tu estaca, debes intentar robar cuanto te sea posible. Subir las ciegas por una cantidad considerable también balancea tu juego y logra que tus manos grandes sean pagadas con más frecuencia. Vas a perder algunas de las subidas que hagas con manos especulativas cuando te apuesten por encima, pero también vas a ganar unas cuantas, y subir va a convencer a los otros jugadores de que te sigan el juego en los momentos en los que tienes manos grandes.

Mantén en mente que es importante elegir bien el momento. Continúa jugando apretado (tight) desde las primeras posiciones (pares y AK), pero desde las últimas posiciones comienza a atacar las ciegas con una variedad más grande de manos pagaderas. En esta etapa del torneo, si vas a jugar una mano, deberías entrar en el bote con una subida todas y cada una de las veces.

Desde el cutoff o hijack, por ejemplo, yo abro las apuestas con manos como 9-10 del mismo palo, cualquier As con otra carta del mismo palo, todos los pares, dos figuras, y desde el botón con manos aún más flojas que estas. Si estoy en las últimas posiciones y enfrentándome a una subida, simplemente voy a pagar si tengo una mano muy fuerte o hacer una re-subida farol para llevarme el bote antes del flop.

Si alguien hace una subida pre-flop de más del 10% de mi pila y yo tengo una mano que quiero jugar, voy a considerar empujar todo por encima de su apuesta. Cualquier re-subida más pequeña me compromete a la mano y sólo pagarla me deja sin idea de la situación en que me encuentro. Si simplemente pago, es probable que mi oponente sea el primero en hablar luego del flop y sin un par alto o superior, me veré forzado a irme al mazo con la mejor mano o posiblemente empujar todo al medio con la peor mano.

Por ejemplo, digamos que alguien abre las apuestas en las primeras o medias posiciones por 300 y tú estás en el botón con 10-10 y 2,000 en fichas. En esta situación, yo asumo que quien está abriendo, lo hace con cualquier dos figuras, cualquier par o Ases con cualquier otra carta del mismo palo, por lo tanto una mano como 10-10, definitivamente es suficientemente fuerte como para jugar contra sus posibles manos.

Yo creo que aquí la mejor jugada es empujar todas las fichas al medio. Esto presionará a tus oponentes si no tienen una mano fuerte y es probable que se vayan al mazo. Esta movida también te ayuda a evitar los problemas a los que podrías enfrentarte si simplemente pagas y cartas riesgosas llegan en el flop. Si tienes 10-10 y el flop llega con J o K alto, tú en realidad no tienes ni idea de la mano de tu oponente si apuestan primero, lo que significa que probablemente te verás obligado a irte al mazo.

Yo recomiendo empujar todas tus fichas con 8-8 o 9-9 también en estas situaciones, porque lograrás más acción pre-flop y maximizarás el valor de tu movida a cara o cruz. Si alguien sube pre-flop con A-Q y tú elijes pagar solamente con un par mediano, es probable que no liguen nada en el flop y te hagan un check-fold. De todos modos, si te mandas all-in por encima y te pagan, tienes una buena chance de llevarte su estaca completa y acomodarte para el resto del torneo.

Al empujar con manos como A-K, A-Q, 9-9 y 10-10 en estas situaciones, tienes más oportunidades de ganar botes tanto al obligar a tus oponentes a irse al mazo con manos marginales o a pagar y ponerse en una situación a cara o cruz. Al mezclar tus estilos un poco y hacer esta jugada con manos monstruos de vez en cuando, puedes también hacer que te paguen cuando están en una enorme desventaja.

Recuerda, la primera meta en un torneo de poker es entrar en el dinero. Pero atacando las ciegas y las antes agresivamente cuando crees que probablemente seas el favorito en la mano, puedes edificar una estaca que te ayudará a sobrevivir las malas rachas que puedes enfrentar en las etapas medias, y te pondrá en posición para jugar para la victoria una vez que explote la burbuja.

Las 10 razones de Nadal para ganar Wimbledon


"Yo apostaría por Rafa”, sentenció Andrés Gimeno tras ver la victoria de Nadal ante Djokovic en Queen’s. Este es el sentimiento que quedó en muchos aficionados al tenis, pero también de los expertos y... en el propio Rafa tras ver el excelente juego que desplegó en la hierba londinense, una superficie que, desde luego, ya es totalmente apta para el número dos del mundo.

Así, ya no es nada descabellado pensar que el de Manacor pueda erigirse en el próximo campeón de Wimbledon el próximo 6 de julio. Hay muchas razones para creerlo. Veamos algunas. Para empezar, no es imposible que el campeón de Roland Garros lo sea también de Wimbledon. Lo consiguieron antes Rod Laver en 1969 y Bjorn Borg en 1978, 79 y 80. También tiene Nadal a su favor que desde el domingo ya sabe lo que es ganar en hierba tras obtener el título en Queen’s. El año pasado y en 2006 fue finalista en Wimbledon, sólo Federer le impidió la victoria. El suizo no está, además, teniendo un gran inicio de temporada pese a que el domingo ganara en Halle. Además, Nadal le tiene comida la moral tras haberle ganado las tres finales en las que se han enfrentado este año: Roland Garros, Masters Series de Hamburgo y de Monte Carlo.

La experiencia es un grado y es mucha la que lleva acumulando Rafa en los últimos años siendo un asíduo en las finales de los torneos importantes. También tiene en su haber victorias ante auténticos especialistas demostrando una clara mejora en su tenis sobre hierba.

El tenista mallorquín estará, además, ante una buena oportunidad para alcanzar el ansiado número 1, aunque debería ganar y esperar a que Federer cayera en cuartos, algo que se antoja poco probable.

La razón número diez sería que Rafa Nadal quiere “cumplir un auténtico sueño: ganar el título en Wimbledon”