lunes, 7 de julio de 2008

McEnroe cree que la final fue el "mejor partido" que ha visto nunca

John McEnroe y Björn Borg, que en 1981 protagonizaron una final de Wimbledon comparable a la que disputaron ayer Rafael Nadal y Roger Federer, presenciaron el encuentro, al que McEnroe calificó como el "mejor partido" que ha visto nunca y en el que se cumplió la predicción de Borg de que Nadal saldría ganador.


McEnroe, que ejerció de comentarista para la cadena estadounidense NBC, dijo: "Creo que he presenciado el partido más grande que he visto nunca. El drama, la calidad y la forma en la que terminó cuando parecía que no era posible que se jugara más tenis fue algo extraordinario. Estoy muy contento de haber podido ser una parte de ello, aunque sea de forma pequeña", afirmó.

En la final de 1981, el tenista estadounidense arrebató a Borg el que habría sido el sexto título consecutivo del sueco en Wimbledon, en un duelo histórico que ayer muchos compararon con el encuentro de cuatro horas y 48 minutos entre el español y el pentacampeón suizo. Borg, quien presenció todos los juegos desde la Royal Box, incluyendo el intenso "tie-break" del cuarto set, que probablemente le trajo recuerdos del desempate de cuarta manga en el que se impuso a McEnroe en el mismo césped en 1980, predijo el pasado agosto que el mallorquín sería el vencedor de la final de este año.

"Si tuviera que elegir un ganador para el Wimbledon de 2008, elegiría a Nadal. Creo que realmente está preparado para ganar Wimbledon. Está mejorando cada año, sabe que ahora puede jugar en hierba y sabe que puede ganar en Wimbledon. Es un gran jugador y una gran persona", aseguró el sueco en el torneo de campeones de Blackrock, que disputó en el Algarve portugués. Borg y McEnroe revivirán el duelo con el que hicieron historia en el torneo inglés el próximo octubre, cuando el circuito de Blackrock llegue a Budapest.

Fotos de la final de Wimbledon





Final de Wimbledon

Creo sin lugar a equivocarme que vi el mejor partido de la historia del tenis, un par de moustros que dejaron todo en la cancha. Dos de los mas grandes deportistas de nuestras épocas se fundieron en una batalla de casi 5 horas, nunca ninguno bajo los brazos, hace tiempo que no sentía lo que sentí viendo un partido de ningún deporte al borde de la silla las casi 5 horas y como siempre el deporte es tan injusto a veces yo creo que tenían que parar y repartirse el titulo era lo mas justo pero así es el deporte. Les dejo un artículo del diario MARCA de España:

Nadal gana la 'guerra' de sucesión

La historia está hecha para que algunos hombres la cambien. Manolo Santana fue pionero en 1966 y Rafa Nadal ejerció de sucesor 42 años después en el All England Club, la catedral del tenis. Hasta hoy allí reinaba un suizo llamado Roger Federer que parecía invencible, un extraterrestre con raqueta. Lo siguió siendo hasta la última bola de una final memorable, que duró casi cinco horas y que se vio retrasada e interrumpida dos veces por la lluvia. Jugaban dos campeones pero sólo podía ganar uno antes de que anocheciese en la final más larga de todo el torneo. 6-4,6-4, 6-7, 6-7 y 9-7 para Míster Nadal, el nuevo rey de Wimbledon.

El guión de la final que se había preparado Federer saltó por los aires en el tercer juego. Nadal logró el break y, desde ese momento, confirmó que no estaba dispuesto a perder por tercera vez una final de Wimbledon. El español comenzó a mover al pentacampeón suizo, que se sentía protegido con su volea perfecta en la red pero resultaba vulnerable con el revés. Las decisiones que tomaba el suizo en la pista no eran tan correctas como siempre, ni siquiera cuando pedía el ojo de halcón. No parecía el día de Federer, que dejó pasar casi todas las oportunidades que tuvo para romper el servicio de su rival y eso le costó la final. La primera nada más perder el suyo, y la siguiente en el juego clave de la primera manga con 5-4 en el marcador. El suizo dejó pasar dos bolas de break y acabó perdiendo el primer set, algo que nunca le había sucedido ante Nadal en una final de Wimbledon.

El contratiempo pareció reactivar a Federer, que empezó a sacar mejor y a ganar su servicio con facilidad. Incluso se quitó la espina del primer set con un break (el único del partido) en el arranque del segundo set que hacía vislumbrar un empate antes del inicio del tercero. Sin embargo, con 4-2 en el marcador, apareció el gran Nadal para darle la vuelta al partido y poner el trofeo más cerca de su silla. Dos breaks para el balear y mismo escenario que en el primer set, con Federer desaprovechando de nuevo la oportunidad de salvar el set.

Federer resucita con la lluvia

Al suizo le quedaba por delante escalar el Everest si quería ser campeón por sexto año consecutivo. Necesitaba su mejor tenis y una sobredosis de moral para lograrlo ante un Nadal que parecía intocable. Otras cuatro bolas de break salvadas con 2-1 y 3-2 desquiciaron a Federer, que estuvo a punto de hundirse definitivamente en el séptimo juego del tercer set. Pero Federer es mucho Federer y tiró de orgullo para levantar tres bolas de break que le condenaban a la derrota con 3-3 en el marcardor.

Superado el mal trago se colocó con 5-4 a su favor antes de que la lluvia, siempre invitada de honor en el All England Club y que ya había retrasado el comienzo del partido, interrumpiese de nuevo la final durante una hora eterna. Nadal tenía el título a su alcance pero la ceremonia de sucesión debía esperar porque delante estaba Federer, que si ha ganado cinco veces Wimbledon será por algo.

Con la final perdida se recuperó y se apuntó el tercer y el cuarto set en dos dramáticos tie-breaks que prolongaron el desenlace de uno de los grandes partidos de la historia del tenis hasta la eternidad.


Quinto set dramático

Lo que se vivió en el último set de la final fue sencillamente increíble. Con 2-2 en el marcador vuelve la lluvia y otra vez jugadores a vestuarios, con el riesgo de que el partido no pudiese concluir este domingo por falta de luz. Finalmente, el tiempo fue benévolo y respetó el desenlace de una jornada histórica para el tenis.

Federer y Nadal no hicieron concesiones y ganaron sus servicios religiosamente, con más dificultades para Federer que para Nadal. Como no había tie-break hubo que llegar hasta el decimosexto juego para conocer al campeón. Un break con 7-7 en el marcador puso al tenista español a las puertas de la gloria en la hierba de Londres.

Puntos dramáticos, deuce, punto de partido para Nadal, Federer que agota su última vida, ventaja para el español y último peloteo que acaba con un golpe de Federer en la red y con Nadal tirado en el suelo. La guerra de sucesión en Wimbledon había terminado.

sábado, 5 de julio de 2008

El Temido Min-Check-Raise

por: Aaron Bartley


Hay dos movidas potencialmente horrorosas que se pueden hacer en No-Limit Hold ‘em: jugar fuera de posición con una mano marginal, correteando proyectos sin las correctas probabilidades, o jugar demasiado fuerte (o demasiado débil) las nuts. Todas estas son jugadas horrorosas. Pero en mi opinión, la jugada más terrible que puedes hacer, y que lamentablemente veo muy a menudo, es el min-check-raise (apuesta mínima-pasar-subir).
Jamás he visto a alguien utilizar esta jugada correctamente. De hecho, no creo que sea posible utilizarla correctamente. Si tú haces un min-check-raise en una mano significa una de dos cosas: o tienes una mano increíblemente fuerte y no quieres asustar a tus oponentes, o tienes un proyecto pero no tienes ni idea de cómo jugarlo.
Al primer caso, casi puedo dejarlo pasar, si tienes las nuts absolutas y simplemente intentas extraer la cantidad mínima de dinero de tus oponentes con una apuesta tan pequeña que se van a ver obligados a pagártela. La otra cara de la moneda de esta movida es que si uno de tus oponentes tiene una mano que considera fuerte, ¿no te pagaría una apuesta grande? Puedes creer que estás haciendo juego lento, pero lo estás haciendo mal. Mientras que aquí puedes ganar una apuesta extra haciendo un min-check-raise aquí, la mayoría del tiempo estás perdiéndote de ganar más fichas en las últimas etapas de la mano por no ser un poco más creativo con tu juego.
El segundo caso que menciono, es el que realmente me parece absurdo. Tienes un proyecto y crees que vas a conseguir algo haciendo un min-check-raising. Yo pienso que estos jugadores creen que están haciendo un semi-farol, pero están un poco confundidos. La razón para hacer un semi-farol es llevarse el bote en ese momento, (con la posibilidad de ligar la mejor mano luego si es que un oponente te paga), pero si haces un min-check-raise en esa posición, tu oponente paga y está comprometido al bote, no hay manera de que se vaya al mazo con cualquier mano más alta que 8-alto.
Esta misma situación ocurrió recientemente mientras yo jugaba un torneo. Yo estaba en posición media con K-6 de pique y otro jugador cojeado al bote. Yo hago una apuesta del tamaño del bote con la intención de robármelo. Si lo peor sucediera y alguien me pagara, yo sabía que probablemente estarían fuera de posición durante la mano. Como lo esperaba, todo el mundo se fue al mazo, excepto, por supuesto el que cojeó al principio.
El flop llegó A-8-8 con dos diamantes. Un desastre completo para mí, yo sólo tenía K-alto. No hay razón para creer que yo tenía otra cosa más que la peor mano, así que tenía que tener mucho cuidado. Mi oponente pasó la mano y ya que no había manera que yo pudiera ganar esta mano, fuimos al showdown, yo aposté sólo un poco más de la mitad del bote en un intento de llevármelo. Mi oponente respondió haciéndome un min-check-raise. Mmm? A este punto del juego yo tengo dos opciones: me voy ileso de la mano o le pago para ver lo que va a hacer en el turn. Él simplemente podría tener un monstruo en sus manos o podría tener un proyecto a color, el turn me daría la información que yo necesitaba. Y ya que no dañaría mi estaca averiguarlo, decidí pagarle.
El turn no trajo nada. Si el saliera apostando seguramente tenía una mano fuerte porque no había razón para que él hiciera un farol una vez que yo le había pagado su subida en el flop. El pasó. Había una mínima posibilidad de que estuviera jugando su mano muy astutamente, pero no me parecía posible.
Los jugadores que hacen min-check-raise, quieren proteger su mano, o agregarle valor, y generalmente comienzan apostando en la próxima carta. Al pasar, me mostró que probablemente tendría el proyecto de color, así que decidí apostar la mitad de mi estaca entera. Esto le demostró que yo no iba a irme al mazo con nada y que la única forma en la que él podría subir sería si tuviera muchísima confianza de que su mano fuera la mejor. Yo había subido antes del flop, pagado su subida en el flop, y apostado en el turn, lo que le demostraba que yo tenía una mano muy fuerte. Su min-check-raise le fue en contra y se vio forzado a irse al mazo porque el precio no le valía la jugada.
Este jugador perdió muchísimas fichas porque intentó ser muy vivo haciendo un min-check-raise. Aprende de su error y evita caer en la trampa del temido min-check-raise.

miércoles, 2 de julio de 2008

Final de Libertadores

Estimados Amigos:
Me he enterado de un festejo en la Victor Emilio Estrada por el triunfo del Fluminense a la Liga de Quito el día Miércoles luego del partido.

Espero que este mail pase de ustedes a más personas, la idea es llenar la Victor no solo de Barcelonistas (victimas de los insultos y agravios de los hinchas de la Liga, y de todo Quito en general... o a quien no le dolio q griten despues del partido todo el estadio 'a guayas x el culo, a guayas x el culo... bueno a mi si) sino también de Emeleccistas que estén a favor de GUAYAS y de GUAYAQUIL, no como ciertos elementos que se regalaron hace algunos partidos atrás y han entregado el culo a los liguistas olvidando acaso ese 7-0, q pensaria su equipo si cobrara vida y los viera alentando a otro q no sea el.

Q juegan lindo, q juegan hermoso, q son los harlem globertrotters del futbol, q los paz son una maravilla y un poco de huevadas mas podran decir estos serranos maricones... Q se lo merecen?? Tal vez, pero me vale verga.
Yo amo a mi equipo y deseo q el sea el 1ro en ganar la copa, eso es el futbol, el amor y la pasion x tu equipo, x querer q el sea el 1ro en todo y no estar alentando a otros x noveleros y estar disfrutando triunfos ajenos, q no nos pertenecen, o acaso todos los pendejos de aki de guayaquil q apoyan a liga creen q los serranos van a venir aca a compartir la copa y celebrar con uds??? NO SEAN PENDEJOS!!! Nos la van a restregar en la cara, A TODOS.

Para los que digan que soy sufridor.. si soy sufridor y Q CHUCHA y sé que en esta Ciudad hay muchos igual q yo y piensan como yo asi q espero verlos el miércoles en la Victor.

Yo soy ecuatoriano cuando juega la selección y no liga. Y antes q nada, primero soy BARCELONISTA..

vamos FLU!!
LOS ESPERO EL MIERCOLES

lunes, 30 de junio de 2008

Be Kind Rewind, la nueva pelicula de Michel Gondry (Eternal Sunshine)


«Ame el cine, ¡rebobine!». Quien haya vivido la era de esplendor —por otra parte, no tan extensa como puede parecer echando la vista atrás— del formato videocassette, recordará con cariño esta máxima, impresa en infinidad de cintas para instar a los usuarios a devolver las películas en el mismo estado impoluto en el que se las llevaban a casa, a fin de que los temibles cabezales, diferentes en cada reproductor, no estropearan la preciosa cinta, material condenado al deterioro y la destrucción con el paso del tiempo. Aquella frase, hoy olvidada, puede ser el mejor equivalente al título original de lo nuevo de Michel Gondry, “Be kind, rewind”, traducido en nuestro país como “Rebobine, por favor”, todo un canto a un pasado analógico y pretérito que se convierte en salutación casi surrealista a un futuro ineludible.

El señor Fletcher (Danny Glover) es el orgulloso dueño de uno de los pocos videoclubes de VHS que quedan en una ciudad asediada por el acoso de las grandes superficies rendidas a las virtudes de un nuevo mundo digital presidido por el DVD. Cuando se ausenta unos días por motivos personales, deja el negocio en manos de Mike (Mos Def), joven del que se ha hecho cargo desde que era un niño, casi un hijo para él. Todo va bien hasta que el mejor amigo del muchacho, Jerry (Jack Black) queda magnetizado al intentar sabotear una central eléctrica que, según él, le está derritiendo el cerebro; sin quererlo, borra todas las cintas del local. La solución de la pareja es tan peculiar como descacharrante: elaborar remakes caseros —«asuecados», afirman, un término que entroncaría de manera natural con aquello que se dio en llamar landismo— con la esperanza de que los clientes no se percaten del cambio. Lo que no se puede reprochar a Gondry, necesaria figura en el panorama cinematográfico actual, es que le falte imaginación.

Evidentemente, estamos ante un film que se disfrutará mucho más por parte de aquellos que hayan crecido con los títulos que se homenajean mediante los inocentes plagios de la pareja protagonista, pero el planteamiento del realizador, a caballo entre el absurdo y la pantomima irreverente, regala un aluvión visual tan poderoso como irresistible, que hace las delicias de una platea entregada a descubrir cuál será la siguiente ocurrencia de estos imposibles Ed Wood forzosos del siglo XXI. La recreación de las escenas más emblemáticas de clásicos pasados y modernos es tan hilarante como pretendidamente modesta, máxime cuando entra en juego la participación de un vecindario fascinado con las revisitaciones que los dependientes realizan en las calles de un suburbio amenazado —¿condenado?— a una "evolución" forzosa que simbolizaría, si no fuese tan evidente, los cambios imparables del mundo en que todos vivimos. La principal traba que encuentra “Rebobine, por favor” es la incontrolable tendencia al exceso por parte del director, una vorágine colorista que no da un respiro al espectador, en más de una ocasión incapaz de asimilar todo lo que propone la pantalla, inagotable catálogo de imágenes reconocibles que viven en el subconsciente colectivo filtradas por el sincero ojo de alguien que, después de un buen puñado de largometrajes tras las cámaras, adolece aún en determinadas ocasiones de no diferenciar del todo el ritmo, obligadamente más pausado, que ha de imprimir a un metraje de casi dos horas frente a un spot o un videoclip musical —donde es maestro absoluto—.

El señor Fletcher (Danny Glover) es el orgulloso dueño de uno de los pocos videoclubes de VHS que quedan en una ciudad asediada por el acoso de las grandes superficies rendidas a las virtudes de un nuevo mundo digital presidido por el DVD. Cuando se ausenta unos días por motivos personales, deja el negocio en manos de Mike (Mos Def), joven del que se ha hecho cargo desde que era un niño, casi un hijo para él. Todo va bien hasta que el mejor amigo del muchacho, Jerry (Jack Black) queda magnetizado al intentar sabotear una central eléctrica que, según él, le está derritiendo el cerebro; sin quererlo, borra todas las cintas del local. La solución de la pareja es tan peculiar como descacharrante: elaborar remakes caseros —«asuecados», afirman, un término que entroncaría de manera natural con aquello que se dio en llamar landismo— con la esperanza de que los clientes no se percaten del cambio. Lo que no se puede reprochar a Gondry, necesaria figura en el panorama cinematográfico actual, es que le falte imaginación.

Evidentemente, estamos ante un film que se disfrutará mucho más por parte de aquellos que hayan crecido con los títulos que se homenajean mediante los inocentes plagios de la pareja protagonista, pero el planteamiento del realizador, a caballo entre el absurdo y la pantomima irreverente, regala un aluvión visual tan poderoso como irresistible, que hace las delicias de una platea entregada a descubrir cuál será la siguiente ocurrencia de estos imposibles Ed Wood forzosos del siglo XXI. La recreación de las escenas más emblemáticas de clásicos pasados y modernos es tan hilarante como pretendidamente modesta, máxime cuando entra en juego la participación de un vecindario fascinado con las revisitaciones que los dependientes realizan en las calles de un suburbio amenazado —¿condenado?— a una "evolución" forzosa que simbolizaría, si no fuese tan evidente, los cambios imparables del mundo en que todos vivimos. La principal traba que encuentra “Rebobine, por favor” es la incontrolable tendencia al exceso por parte del director, una vorágine colorista que no da un respiro al espectador, en más de una ocasión incapaz de asimilar todo lo que propone la pantalla, inagotable catálogo de imágenes reconocibles que viven en el subconsciente colectivo filtradas por el sincero ojo de alguien que, después de un buen puñado de largometrajes tras las cámaras, adolece aún en determinadas ocasiones de no diferenciar del todo el ritmo, obligadamente más pausado, que ha de imprimir a un metraje de casi dos horas frente a un spot o un videoclip musical —donde es maestro absoluto—.


miércoles, 25 de junio de 2008

Marat Safin da la primera gran sorpresa de Wimbledon

Novak Djokovic tenía puestas muchas esperanzas en este torneo de Wimbledon, en el que el año pasado alcanzó las semifinales. Se especulaba incluso con que el serbio pudiera alcanzar el segundo puesto del ranking ATP, pero cayó en segunda ronda a manos de un gran Safin, que jugó como antaño y se supo beneficiar de los errores de su rival para dar la gran sorpresa del torneo hasta la fecha.


Novak Djokovic, tercer cabeza de serie del torneo, cayó derrotado ante Marat Safin por un marcador global de 6-4, 7-6(3) y 6-2 tras dos horas de juego.


El partido comenzó con ambos tenistas estudiándose sobre el verde de la Pista Central. El viento parecía incomodar al tenista al servicio y Safin, con dos breaks a favor y uno en contra, parecía ser el que mejor se adaptaba a la situación. El Ruso se mostró cómodo sobre el tapete, muy bien de piernas y golpeando muy potente; Djokovic, por su parte, cometió muchos errores no forzados y su gesto era negativo. El primer set caería del lado de Safin con un parcial de 6-4.

Ganar el primer set le dio alas al ruso para seguir con la misma táctica en el segundo. Golpes planos, buenos restos y a esperar el momento. Tuvo dos bolas de break, pero Djokovic recurrió al servicio en esos instantes. El set tuvo que decidirse en la muerte súbita, donde Safin se apuntó la segunda manga con un parcial de 7-3, dejando al Serbio al borde de la eliminación.

Safin se vino arriba mientras Djokovic se hundía. En el primer descanso en la silla tras la reanudación, el ruso ya iba 3-0 por delante en el luminoso. El ex número uno del mundo se dedicó entonces a especular, a administrar la renta y espoleado por un público ávido de sorpresas, cerró el partido con mucha autoridad, al resto, y con un último parcial de 6-2.

Christian Trepaud C.